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domingo, 5 de febrero de 2012
En el jacuzzi
La semana pasada nos fuimos un par de días a un balneario de Granada. Tierra que tanto mi nena como yo adoramos. Encontramos un acogedor y tranquilo alojamiento aislado, silencioso... vamos, que estaba en la quinta puñeta. Lo mejor del lugar fue (por supuesto) un maravilloso jacuzzi al aire libre que disponíamos casi en exclusiva. Puesto que practicamente eramos los únicos huéspedes alojados. No hace falta decir que los polvos fueron memorables. Pero que digo.. claro que hace falta decirlo!
El primer día fue muy emocionante. El jacuzzi como digo estaba al aire libre, enclavado en un paraje impresionante con unas vistas increíbles de la sierra climatizado, evidentemente. Pero hacia algo de frio en el exterior, así que corrimos como buenamente pudimos envueltos en el albornoz desde la habitación hasta el jacuzzi. Un a vez dentro la sensación era genial, calentitos y con un precioso cielo azul sobre nosotros. Como ya os he comentado estábamos los dos solos, ni un alma en los alrededores. Así que imaginaos, los dos metidos en el agua caliente... nos calentamos y comenzamos a juguetear. La nena se acercó a mi y me dio un beso húmedo y profundo. Jugamos con nuestras lenguas un buen rato. Mis manos fueron hacia sus tetas, la nena tiene unas tetas generosas e imponentes y las sobé mientras continuábamos el morreo. Se separó un poco de mi, y con cara de zorrita traviesa llevó su mano hasta mi polla y metiéndola por dentro del bañador comenzó a pajearmela. Estaba en la gloria y mas caliente que el palo de un churrero. Eché un rápido vistazo a mi alrededor, nadie. Mi mano fue directa a su coño, y no me costó nada en absoluto separarle un poco la braga del bikini e introducir mi dedos dentro. La muy guarra estaba tan mojada por dentro como por fuera.
Ya en ese momento creo que ninguno de los dos era capaz de pensar con claridad, nuestros alientos se entremezclaban, nuestros jadeos casi superaban el burbujeante sonido de los chorros. Yo no podía mas.
Mientras la nena me seguía pajeando me bajé el bañador quedando ya completamente desnudo, " quitatelo" le dije a la nena. Me miró un momento indecisa, estabamos al aire libre, en un lugar semi público... pero el morbo, una vez mas pudo con la verguenza y dejó que yo mismo le bajara las bragas y le quitara el sujetador del bikini. Ahora ya no había vuelta atrás. Cualquiera que llegas en ese momento nos pillaría a ambos follando en pelota picada... aunque para que engañarnos, la idea de ser pillados resultaba también de lo mas excitante.
La nena se puso a horcajadas sobre mi y se introdujo la polla en su coño chorreante lentamente, sonreía maliciosa mientras suspiraba de placer... yo por mi parte estaba en la gloria. El agua estaba caliente, pero en comparación con el interior de mi amor... bueno, era nada. Ella se movía a su ritmo, follándome mientras los chorros de agua a presión se nos metían por el culo, acariciaban mis ya de por si hipersensibles huevos... Miré hacia arriba embargado de placer, sobre mi sólo el cielo de un azul brillante.
La nena empezó a incrementar el ritmo de la follada cada vez más, le estaba gustando y ya ni disimulaba sus gemidos. Es muy escandalosa cuando se corre y a mi eso me pone aún mas cachondo. El problema era que yo también estaba a punto de correrme, no llevábamos condones y tampoco era cuestión de dejar "regalitos" a los siguientes que llegaran a darse un baño. Así que la paré un momento y la obligué a ponerse de espaldas a mi, la abracé con la izquierda y con la derecha empecé a masturbarla. Por suerte era un jacuzzi bastante grande, y pudo extenderse en toda su longitud mientras yo le metía los dedos en el coño. No tardó casi nada en correrse entre gemidos apenas contenidos. Yo miré hacia la entrada del jacuzzi, nadie. Aunque poco podría haber hecho para impedir que quien llegara nos pillara en pelotas, y a mi niña abierta de piernas con mis dedos en su coño y las tetas al aire... ni hubiera querido hacerlo.
A pesar de que ya se había corrido seguí tocándola, se que tras el primero, el segundo viene casi de inmediato, el tercero cuesta un poco mas y con el cuarto orgasmo ya queda casi rendida. Estaba vez paré en el tercero... no queria que quedara demasiado exahusta por las corridas, me interesaba que siguiera caliente y dispuesta a seguir follando... al igual que yo.
Nos quedamos un rato mas en el agua, notando la agradable sensación de los chorros recorriendo todo nuestro cuerpo. Relajados y felices.
por diso, cuanto la quiero...
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